No soy profesora. Soy la persona que vivió el mismo bloqueo.
En 2022 empecé a trabajar para una empresa estadounidense. Sabía inglés — lo entendía, lo leía, podía escribirlo. Pero hablar con un equipo internacional en tiempo real era completamente diferente. La presión, las reuniones, los momentos donde tenías que responder ya. Ahí entendí algo que nadie me había dicho: saber un idioma y poder usarlo bajo presión son dos cosas distintas.
Después tomé un break. Dos meses después, antes de una entrevista, sentí que mi fluidez había cedido — y no había ningún lugar donde practicarla bajo presión real. No existía. Busqué algo así para mí y no lo encontré: un espacio serio, profesional, diseñado específicamente para activar el inglés que ya tienes — no para enseñarte desde cero.
Esa fue la señal. Si yo, con experiencia internacional, no tenía dónde practicar bajo presión real, había miles de profesionales en la misma situación. No voy a sentarme a explicarte el verbo To Be. Vamos a hablar — de tu trabajo, tu entrevista, tu situación específica — en inglés, desde el primer día. Como par profesional, no como autoridad académica. Eso es lo que activa el switch.